
En su regreso a Colombia después de 49 años, el equipo más famoso del mundo le dio a la gente un rato inolvidable de categoría y de diversión.
Aunque en el primer tiempo la dosis de espectáculo fue menos de lo esperado, corrió por cuenta principalmente de Robinho. A los 15, la estrella brasileña hizo su famoso 'flip flap' (bailar con ambas piernas sobre la pelota) que dejó 'sembrado' al venezolano Luis Seijas y luego mandó un derechazo que hizo volar al arquero Agustín Julio.
Esta jugada, la más espectacular del partido, le dio confianza a él y al equipo blanco, que hasta entonces se peleaba con la pelota. Santa Fe, a su vez, se sacudía la ansiedad de tener enfrente a un rival de semejante estatura y se animaba para 'irrespetarlo'.
Sin embargo, la acción que aterrizó las intenciones de brindar más espectáculo fue la expulsión del español Míchel Salgado, a los 20 minutos, al protestarle al árbitro Óscar Julián Ruiz una falta alevosa de 'Guti' sobre Yulián Anchico. Fue un espectáculo bochornoso de los dos jugadores madridistas y forzó al equipo 'merengue' a guardar su amplio repertorio de lujos para volverlo a sacar solo si era necesario.
En deuda con la afición quedaron entonces Ruud van Nistelrooy y su fama goleadora, 'Guti' y su endiablado cambio de ritmo, pero sobre todo el brasileño Baptista y su poderoso remate, porque, en una decisión de sacrificio, salió para que entrara 'Pepe' a reforzar la defensa. Fue un cambio que le echó candado al juego ofensivo del Madrid.
Santa Fe, que había anunciado su disposición de ganarle al cotizado rival a los 33 minutos en una jugada de Daniel Néculman, logró el golazo que abrió la cuenta ocho minutos más tarde. El que lo metió fue Seijas, quien al mejor estilo de Raúl acarició la pelota cerquita del arco con el pie derecho y la mandó a media altura para confundir al arquero Jerzy Dudek.
En el segundo tiempo, Real Madrid apareció en la cancha de El Campín con Rafael van der Vaart, quien debutó con el cuadro 'merengue', y Arjen Robben, así como con el arquero Jordi Codina. Su ingreso sirvió para quitarle el candado a las restricciones ofensivas y darle vía libre al juego alegre, brillante y peligroso de los dos holandeses.
Santa Fe no se quedó atrás y mandó al campo de juego a Luis Fernando Mosquera y a Édinson Toloza, a los 15 minutos. Un premio para ambos, pero sobre todo para el primero de ellos, símbolo del talento y la inteligencia del cuadro 'cardernal' y quien casi se pierde este partido por una lesión en el tobillo izquierdo.
Y quienes querían cantar los goles de Raúl o de Van Nistelrooy se quedaron ensayados, mas no los que ansiaban ver los del Real Madrid. Van der Vaart empató el juego a los 28 minutos en un tiro libre (con regalo de ñapa por parte de Julio) y Pepe empujó el 2-1 a los 31, después de tomar un rebote junto a la raya de gol.
Real Madrid se encontró el triunfo sin mostrar toda su dimensión y con dos errores santafereños, pero fue entonces cuando más mostró su jerarquía de equipazo y manejó la ventaja, el hombre de menos, el cansancio por la altura bogotana y la arremetida de su oponente. Lo hizo mientras el público, feliz, le cantaba el olé, olé olé y entendía que el partido era una fiesta que debía ganar el ilustre visitante.
Gabriel Briceño
SUBEDITOR DE DEPORTES
EL TIEMPO



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